Sueño con una enana.
Nunca, hasta anoche, había aparecido un enana en mis sueños. Se cruzaba en mi camino al salir las dos del vagón para decirme en inglés: hola, te he visto muchas veces por aquí.
Era una anciana americana, tenía 10 años viviendo en Japón, casi los mismos que yo. Me pedía mi e-mail “para escribirme, volvernos amigas”. Decía.
Le escribía mi correo rápidamente en un papelito y me iba corriendo porque A. me esperaba a unas cuadras adelante para asistir juntos a un concierto.
—Pero me respondes, ¡eh! Me respondes. Me decía antes de despedirnos.
@lamonse